martes, 15 de noviembre de 2011

Artículos de lujo



Las ciudades prometen  trabajo, prosperidad, un porvenir para los hijos. En los campos, los esperadores miran pasar la vida, y mueren bostezando; en las ciudades, la vida ocurre, y llama.
Hacinados en tugurios, lo primero que descubren los recién llegados es que el trabajo falta y los
brazos sobran, que nada es gratis y que los más caros artículos de lujo son el aire y el silencio.

Eduardo Galeano, "Patas arriba. La escuela del mundo al revés"
















Quino

sábado, 5 de noviembre de 2011

Travesías

Una muy querida amiga me señalaba una vez que la palabra journey, del inglés, le agradaba particularmente porque podía implicar tan certeramente un viaje literal como uno metafórico, significante...


A todos los jóvenes con talento que van por ahí convencidos de que no tienen nada que hacer en el mundo, yo les diría: «Deja de intentar escribir y en cambio intenta no escribir. Sal al mundo, hazte pirata, rey en Borneo u obrero en la Rusia soviética; búscate una existencia en que la satisfacción de necesidades físicas elementales ocupe todas tus energías».(...) Creo que, al cabo de unos años de vivir así, el ex intelectual encontrará que, a pesar de sus esfuerzos, ya no puede contener el afán de escribir, y cuando llegue ese momento, lo que escriba ya no le parecerá tan fútil.

Bertrand Russell, “La conquista de la felicidad”



Apenas reflexionamos, meditamos y conceptuamos, la inconsciencia original se pierde y se interpone un pensamiento. Ya no comemos cuando estamos comiendo ni dormimos cuando estamos durmiendo. La flecha se desprende de la cuerda pero no se dirige rectamente hacia el blanco ni el blanco permanece donde está.  
El cálculo, que es por naturaleza erróneo, interviene, y toda la experiencia de la arquería misma toma el camino equivocado. La mente confusa del arquero se traiciona a  sí misma en todo sentido y en todos los planos de su actividad. 
El hombre es una flecha pensante pero sus más grandes obras sólo las realiza cuando no 
está pensando o calculando.
El arco y la flecha no son sino un mero pretexto para alcanzar algo que podría igualmente suceder sin ellos; son sólo el camino hacia una meta y no la meta misma; ayudan a lo sumo a dar el último paso, el  decisivo. 

Eugene Herrigel, en la introducción a  "el Zen y el arte de los arqueros japoneses"




Hay quien se pasa la vida entera leyendo sin conseguir nunca ir más allá de la lectura, se quedan pegados a la página, no entienden que las palabras son sólo piedras puestas atravesando la corriente de un río, si están allí es para que podamos llegar a la otra margen, la otra margen es lo que importa. 

José Saramago,  "La caverna" 



jueves, 20 de octubre de 2011

Co-incidencias

Alguna vez descubrí que existe un principio de la física que se llama Principio de incertidumbre o de indeterminación de Heisenberg, que dice, simplificado hasta la vergüenza, que para la física clásica es imposible determinar con exactitud dos variables de un mismo objeto (pongamos por caso, fuerza y velocidad con que se mueve una partícula), porque al medir una inevitablemente, aunque sea en una medida ínfima, modificamos la otra. 
Esto establece el límite hasta el cual los conceptos de la física clásica (es decir, la idea de la exactitud de una medición de, por ejemplo, la velocidad de una partícula) son aplicables, y dónde entran a regir los de la física cuántica, que sí toma este principio de indeterminación (es decir, esta suerte de  "margen de error") como parte de su corpus

Hay gente que usa casi negligentemente cualquier cosa para pensar cualquier otra cosa...yo me incluyo entre ellos. Me incluyo entre los que ignoran absolutamente todo de física (las ciencias exactas, entre la gran mayoría de las cosas, jamás fueron lo mío), pero que utilizan algunas nociones de su corpus casi involuntariamente para mirar algunas otras cosas del mundo...
Y entonces, cada vez que lo recuerdo pienso que el "Principio de incertidumbre" traducido al mundo de los legos es, de alguna manera, lo mismo que decir (descuidada y conveniente transliteración mediante; conste en actas) que en antropología, por ejemplo, el observador no puede hacer un estudio de campo sin influir en la comunidad a la que estudia. O decir que nadie puede ser inmune ni estéril en un intercambio con un otro: estar en este mundo modifica al resto de los seres humanos, para bien y para mal
Cómo lo hacemos...eso ya es otro tema.










 "...es posible ver sin ser visto pero no es posible tocar sin al mismo tiempo ser tocado.
Uno nunca sale intacto de ningún contacto."


  
Denis Hollier, "La política de la prosa: ensayo sobre Sartre"





miércoles, 5 de octubre de 2011

Ella me preguntó por qué sería que la palabra "dicha" y la palabra "felicidad" eran sinónimos. Si no sería justamente porque la palabra dicha, el acto mismo de decir con verdad (de nombrar las cosas, de habitarlas de ese modo, de dejarnos habitar por los fonemas y sus profundidades), era un modo de sentir los pies desnudos sobre la tierra negra







Derecho al delirio

lunes, 19 de septiembre de 2011

"To see the world in a grain of sand"

William Blake, Auguries of innocence

Vía Láctea

martes, 13 de septiembre de 2011

Signos





Esta alambrada
de tres hilos me cerca
lo inmensurable







"De fácil alma", Fortunato E. Nari

viernes, 9 de septiembre de 2011

Hilos



La inconexión es el aniquilamiento
José Ortega y Gasset, "Meditaciones del Quijote"



El hilo que enhebra "Babel" es lo que la sostiene erguida. 
Es gracioso porque lo pienso e inmediatamente me figuro a la torre del mito/alegoría como un altísimo edificio de tela sostenido por hilos de tanza, como una enorme marioneta endeble o una escenografía, y me gusta todavía más. 
Y es un hilo que traspasa muchas capas, como un parto circular.
Y ya que la torre era -dicenquedicen- circular, me da más risa mi idea. Como un laberinto cretense vertical, helicoide volátil e infinita (cómo me gusta enredarme en las palabras, no hay caso...)


Amo los buenos títulos. Una buena película, un buen libro, una buena foto, una buena obra, en general -dentro de mi particularidad- se hunde, emerge de un buen título. No es que sea excluyente, pero es lo que  hace que la boca quede benditamente abierta para que escape el aire del asombro ante la genialidad de una síntesis exacta; un título como la latencia de una supernova, como el primer segundo, o el último, de la explosión.
Un título que a la vez completa y resume, encripta y abre; bisela. Como una flecha-búmeran  (...que sería un invento muy poco afortunado, ahora que lo pienso. Menos mal que no se me dio por el armamentismo: crearía batallones de incautos suicidas y me quedaría sin trabajo enseguida)

La obvia incomunicación (en el universo privado, de lo que hablamos realmente cuando hablamos de soledad)  a la que el título acude en un quiebre del sentido de los lenguajes, de los diferentes lenguajes (uno visual, uno táctil, por qué no), de las distancias, de los idiomas, de los espacios, de la cercanía, de la pertenencia, lo conocido, lo callado, lo aparente, es el hilo. Un quiebre de sentido que expone la médula: la soledad. La voz estéril.
Un hilo que luego se tensa y deja caer la escenografía, tal vez, en algún caso, para reconocer ese centro que, como todo, no tiene un fin unívoco: es el uso elegido (enseñado, creído, aceptado sin más?) que damos a algo determinado lo que determina, en fin, su finalidad (...no hay caso....)

"Babel" es un nombre insuperable para la película muy ídem que con tan poca elocuencia pero con mucho énfasis, recomiendo.
Lamentablemente no pude encontrarla subtitulada (nunca me gustaron mucho los doblajes), pero aquí queda el trailer en castellano










domingo, 4 de septiembre de 2011

Cambios





A veces pienso incluso que la historia universal sucede a no más de veinte metros de cada uno. Y que es ahí, en ese breve territorio, donde puedo intentar alguna cosa




Luis Gruss en la revista Latido, nº 6, "Cambiar de vida"