miércoles, 6 de abril de 2011

Kolmanskop, ese enorme silencio


                                                                                      "La arena de los relojes hizo crecer el desierto", Ismael Serrano



Kolmanskop, la ciudad devorada por la arena. Click aquí


(...)


Por el ápice abierto el cono inverso
Deja caer la cautelosa arena, 
Oro gradual que se desprende y llena 
El cóncavo cristal de su universo. 


Hay un agrado en observar la arcana 
Arena que resbala y que declina 
Y, a punto de caer, se arremolina 
Con una prisa que es del todo humana. 


La arena de los ciclos es la misma 
E infinita es la historia de la arena; 
Así, bajo tus dichas o tu pena, 
La invulnerable eternidad se abisma.


(...)


Fragmento de "El reloj de arena", de Jorge Luis Borges





viernes, 1 de abril de 2011

Honrar la vida


Cuánta alegría (y qué distinta a sí misma!) produce la realización de un sueño. Incomprensible, tal vez. Caprichoso, por qué no. Pero nuestro, que es lo máximo que podemos decir, porque es una forma de decir-nos.
Y tal vez por esa diáfana alegría, por sentir hoy, ahora, que la mejor forma que tenemos de honrar la vida es honrándonos, honrar a nuestros sueños (por más mala prensa que tenga la expresión entre los justos escépticos; fila que engroso la mayor parte del tiempo-por lo menos en lo de escépticos-), es que quiero escuchar a la Negra una vez más este viernes lluvioso y gris en Buenos Aires en que el otoño se anuncia potente e indiscutible. 
Este viernes en que yo siento el perfume de la primavera en todo el cuerpo; la vida que merece ser honrada, rebosante de aromas nuevos y pulposos, inciertos, brillantes, vivos.





No...Permanecer y transcurrir
no es es perdurar, no es existir,
ni honrar la vida
Hay tantas maneras de no ser
tanta conciencia sin saber,
adormecida...
Merecer la vida, no es callar y consentir
tantas injusticias repetidas...
Es una virtud, es dignidad
y es la actitud de identidad
más definida
Eso de durar y transcurrir
no nos dá derecho a presumir,
porque no es lo mismo que vivir
honrar la vida
No... Permanecer y transcurrir
no siempre quiere sugerir
honrar la vida
Hay tanta pequeña vanidad
en nuestra tonta humanidad
enceguecida.
Merecer la vida es erguirse vertical
más allá del mal, de las caídas...
Es igual que darle a la verdad
y a nuestra propia libertad
la bienvenida
Eso de durar y transcurrir
no nos da derecho a presumir
porque no es lo mismo que vivir
honrar la vida
Eladia Blázquez

domingo, 27 de febrero de 2011

Matecentrismo agudo



Estábamos planeando los tres con las gaviotas, allá arriba, mientras el mate pasaba de mano en mano. Las mirabamos jugar con el viento en silencio, con los pies enterrados en la arena dorada.
De repente mi prima, concentrada, absorta, sin dejar de mirar el cielo, entre sorbo y sorbo de mate, dijo, casi diciéndose:

-Yo a veces me pregunto...la gente que no toma mate...qué hace?





viernes, 25 de febrero de 2011






"Al fin y al cabo, somos lo que hacemos para cambiar lo que somos. 
La identidad no es una pieza de museo, quietecita en la vitrina, 
sino la siempre asombrosa síntesis de las contradicciones nuestras de cada día"

Eduardo Galeano, El libro de los abrazos




Comprendía cada día mejor, al recorrer la tierra griega, que la 
civilizaciòn griega no habìa caìdo del cielo, como una flor sobrenatural, sino que era un árbol que hincaba sus raíces en la tierra, que se nutria de barro y con el forjaba sus flores. Y cuanto mas barro devoraba, mas se modelaba y mas rica era su floración. La famosa simplicidad antigua, el equilibrio, la serenidad no eran las 
virtudes naturales, adquiridas sin esfuerzo, de una raza simple y equilibrada; era el premio de luchas difíciles, el botìn de combates cruentos y peligrosos.

La serenidad griega es muy compleja, trágica, es el equilibrtio de fuerzas salvajes que se combaten y que han logrado, luego de una lucha larga y penosa, reconciliarse. Para llegar asi a lo que un místico bizantino llama "la ausencia de esfuerzo", es decir, la cumbre del esfuerzo.




Niko Kazantzaki, Carta al Greco









domingo, 20 de febrero de 2011

Con la conciencia tranquila

En cuanto a frases como "no tener más guía, más juez que su conciencia", y, con su aprobación, vivir satisfecho y feliz, no olvidemos que la conciencia se acostumbra; y si hay un tipo de hombres terribles en la vida son los que han conseguido al mismo tiempo amaestrar su conciencia y no tener más juez que su conciencia.










Con la conciencia tranquila
Numerosos fueron los días en que confundí
simetría con equilibrio,
a lo opuesto llamé complementario,
y al parasitismo, simbiosis.
Interminables las tardes en que mezclé
frivolidad con alegría,
a la solemnidad llamé trascendencia,
y a la compraventa, altruismo.
Largas las noches en que barajé
la falta de compromiso con el vuelo libre,
lo que decía con lo que hacía, lo que hacía con lo que era,
la rabia con la justa indignación.
La vida entera se me ha pasado
llamando sentimientos a las palabras,
placer al ansia,
fatalidad a la cobardía.
(Y distracción a la irresponsabilidad,
tristeza a la autocompasión,
gusto por la soledad al miedo a ser descubierto.
Amor a la dependencia,
respeto a la indiferencia,
indiferencia al odio.)
Me rindo ante el dolor y lo llamo madurez,
lleno la hoja de palabras y lo llamo carta de amor,
me burlo y lo llamo inteligencia,
insulto y lo llamo cariño, nunca quise hacerte mal.
Lloro y digo que es cansancio, sólo un poco de cansancio,
que no me falta nada para ser feliz.
Felicidad no es más que el nombre de una adolescente, me repito,
confundiendo amargura con desprecio.
Duermo con la conciencia tranquila.
Sólo el cuerpo me despierta algunas madrugadas
con este dolor que combato con aspirinas.

Berna Wang, La mirada oblicua





Cada hombre puede verse hasta cierta hondura.
 Lo más impuro está más abajo.  Pero lo más puro también
.








Las fotos fueron tomadas en una muestra sobre el pensamiento de Carlos Vaz Ferreira en el Teatro Solís de Montevideo, Uruguay ("el Paisito", que dirìa Mario!); las citas presentes en éllas son de su autoría. 






viernes, 18 de febrero de 2011

Entre dos luces


Vigilo el ocaso, como si fuera un niño andando en bicicleta y yo tuviera miedo de que se caiga y se rompa.
Lo vigilo por si me llama?Por si se cansa?
Para què lo vigilo?Por ver si me sigue, si viene conmigo, escapando del horizonte?.
Acaso presencio un dìa que se va durmiendo como un gatito, tibio, enrollandose sobre sì mismo?Espero la noche?
(Y què hay entre el ocaso y la noche?. Còmo es que no tiene nombre esa zona lìmbica, ese dudar a ciegas, esa mariposa negra?)
Las nubes se deshilachan, cansadas. Teatro chino, el cielo a estar horas.
Los àrboles, lentos, se echan encima la oscuridad, como un poncho
Es un bostezo del Tiempo, este momento. Es el semen sobre la piel después del sexo



,.,.,.


(Tiempo despuès me entero de que Borges dice que "entre el alba y la noche hay un abismo" y que ese abismo, ese instante, esa mariposa negra se conoce en fotografía como "la hora mágica"...por si el éxtasis instrínseco no fuera suficiente!)




jueves, 17 de febrero de 2011

La maldiciòn de Hera


Zeus, al adoptar la forma de cisne y unirse a Leda, le dijo a Eco, una ninfa de la montaña:
—¡Por favor, Eco, evita que Hera me siga!
—¿Cómo?
—Háblale. Dile cualquier cosa. Cuéntale mentiras.
Eco, por tanto, le dijo a Hera que había visto salir a Zeus disfrazado de pájaro carpintero.
Hera, desde entonces, escuchó con atención todo ruido. Un día, la diosa oyó el sonido de un pájaro
carpintero, que golpeteaba el tronco de un árbol con el pico, y corrió para atraparlo. Pero resultó ser
un pájaro corriente, lo mismo que el siguiente que capturó.
Hera entonces sospechó que Eco le había tomado el pelo.
—Muy bien, niña —murmuró—. Te castigo a ser invisible para siempre y sólo podrás
repetir las palabras que digan los demás.

Robert Graves, Dioses y hèroes de la antigüa Grecia




La ilusiòn de la individualidad


(...)Existe la creencia convencional de que la democracia moderna ha alcanzado el verdadero individualismo al liberar al individuo de todos los vínculos exteriores. Nos sentimos orgullosos de no estar sujetos a ninguna autoridad externa, de ser libres de expresar nuestros pensamientos y emociones, y damos por supuesto que esta libertad garantiza nuestra individualidad. Pero el derecho de expresar nuestros pensamientos, sin embargo, tiene algún significado tan sólo si somos capaces de tener pensamientos propios.(...) 
La represión de los pensamientos espontáneos y, por lo tanto, del desarrollo de una personalidad genuina, empieza tempranamente; en realidad desde la iniciacion misma del aprendizaje del niño. (...)
Dentro de nuestra cultura, la educación conduce con demasiada frecuencia a la eliminación de la espontaneidad y a la sustitución de los actos psíquicos originales por emociones, pensamientos y deseos impuestos desde fuera. (...)Y aquello que la educación no puede llegar a conseguir se cumple luego por medio de la presión social, ya que en nuestras sociedades se desaprueban, en general, las emociones. (...)
El hombre moderno vive bajo la ilusión de saber lo que quiere, cuando en realidad desea únicamente lo que se supone (socialmente) ha de desear. El hombre moderno está dispuesto a enfrentar graves peligros para lograr los propósitos que se supone sean suyos, pero teme profundamente asumir el riesgo y la responsabilidad de forjarse sus propios fines





Erich Fromm, El miedo a la libertad
Fotografía de Chema Madoz

viernes, 11 de febrero de 2011

El Grandísimo Cronopio

Por el simple placer de pensar que tal vez alguien màs se acerque, por este medio, a este ejemplo de lo lùcido:


(son dos horitas. Valen cada segundo)

     
        


Entrevista a Julio Cortázar en el programa "A Fondo" de TVE de 1977.

lunes, 7 de febrero de 2011

Agua

(...)Tener tiempo, tal vez, para desenredar eso que decir como si fuera una larguìsima lengua de seda celeste que envuelve el cuerpo e ir atrayèndola despacio, y verla estirarse, desovillarse con el girar lento del cuerpo del otro y enrulando el aire que la rodea, helicoide doble y etèrea, la palabra y el aire. 
Decir sin decir, como si fuera intuitiva la comunicaciòn.
A veces desconfìo de las palabras. Me parece que tambièn se disfrazan, me parecen islas que emergen, y yo quiero hablar del mar. Yo quiero hablar del agua, del fondo, de lo que subyace, lo que conecta, del vaivèn musical de los peces en las entrañas del ocèano inmenso


.,.,.,

domingo, 6 de febrero de 2011

Lo difícil


YA ESTÁ

Ya poseemos
casi todo
lo que nos iba
a hacer felices.
Puede decirse
que lo hemos 
conseguido.
Ya está.
Ahora sólo
nos queda
comprobar
hasta qué punto
fuimos sinceros
con nosotros 
mismos.


Karmelo Iribarren, Serie B