martes, 28 de septiembre de 2010

To-do

-Señor Pablo [..]. Muchas veces he intentado hablar con usted de música; me hubiera interesado oír su opinión, sus contradicciones, su juicio; pero usted ha desdeñado darme ni siquiera la más pequeña respuesta [..].
 -¿Ve usted? A mi juicio no sirve de nada hablar de música. Yo no hablo nunca de música. ¿Qué hubiese podido responderle yo a sus palabras tan inteligentes y apropiadas? Usted tenía tanta razón en todo lo que decía... Pero vea usted, yo soy músico y no erudito, y no creo que en música el tener razón tenga el menor valor. En música no se trata de que uno tenga razón, de que se tenga gusto y educación y todas esas cosas.(...)
Se trata de hacer música, señor Haller, de hacer música tan bien, tanta y tan intensiva, como sea posible. Esto es, monsieur. Si yo tengo en la cabeza todas las obras de Bach y de Haydn y sé decir sobre ellas las cosas más juiciosas, con ello no se hace un servicio a nadie. Pero si yo cojo mi tubo y toco un shimmy de moda, lo mismo da que sea bueno o malo, ha de alegrar sin duda a la gente, se les entra en las piernas y en la sangre. De esto se trata nada más [..]. Para esto se toca la música.







Herman Hesse, El lobo estepario.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Voz/s/c-es


Te trae tu voz en la era de los mudos
de los ciegos
de los solos
Te trae tu voz, la deshilacho:

Proa
Fotografía de Laura Pimás
los colores, las notas,
el modo en que pronunciàs una palabra,
la cadencia que adquieren las cosas en tu cuerpo
ese aroma a baùl antigüo de cedro;
la templanza gutural de lo callado
 hace eco en el suspiro.
Cada fibra de tu voz te anuncia, te ostenta.
Es un tesoro la voz:
te nombra aunque no te digas,
te hacen presente los recovecos etèreos      de las vocales
En un ambiente mudo
de bites
pixeles
y luces artificiales,
la voz es calor,
ràfaga tibia,
pan compartido,
sutil tacto,
Verdad que abraza y hace patente
el encuentro.
(yo no se si vos la ves, pero hay algo. La vibraciòn del aire con el que formàs los sonidos cae en el agua densa de la distancia y la mueve, la modifica. Tu voz es un barco cuya quilla ara el silencio)

Porvernir

viernes, 3 de septiembre de 2010

Certezas

Aspiración


Que pueda dejar de cometer los errores de siempre
y empiece a cometer otros
totalmente nuevos


Berna Wang




http://www.adamaramada.org/libro.php?alcora04

jueves, 22 de julio de 2010

Todos estos días


Son ciertas las memorias

y la soledad.
La vida es cierta
y el olor a lluvia.
Todos estos días son ciertos.
Es cierto el pez (como no lo dije antes)
y el deseo de cambiar las cosas.
Entrar en los cafés es cierto
y salir al mundo.

Agarrarse de él un solo instante.


Miguel Barnet

lunes, 19 de julio de 2010

Límite

Solea el sol y se lleva los restos de sombra que ha dejado la noche.
Los carros de caballos recogen, puerta por puerta, la basura.
En el aire tiende la araña sus hilos de baba.
El Tornillo camina las calles de Melo.
En el pueblo lo tienen por loco.
Él Ileva un espejo en la mano y se mira con el ceño fruncido.
No quita los ojos del espejo.

-¿Qué hacés, Tornillo?
-Aquí -dice-. Controlando al enemigo

Eduardo Galeano, Las palabras andantes
Fotografìa de Chema Madoz

miércoles, 14 de julio de 2010

Manifiesto

No aceptar otro orden  que el de las afinidades, otra cronología que la del corazón, otro horario que el de los encuentros a deshora, los verdaderos




 Julio Cortàzar,  Salvo el crepùsculo

martes, 15 de junio de 2010

Escribi(vi)r

¿No sería mejor transformar la vida en poesía que hacer poesía con la vida?











Advertencia a la primera ediciòn de "El arco y la lira"

domingo, 25 de abril de 2010

Tierra movida

"Era mi canto la ùnica certeza
lo unico cierto que me iba quedando;
busquè mi voz bajo las piedras
de tanta certeza se estaba secando"

Georgina Hassan, "Tierra movida"

 

Si la certeza es luz
y todo lo que hay es certeza,
es imposible que algo florezca:
se necesita la sombra,
la humedad de la duda,
(tal vez el silencio?. Tal vez, escucharnos)
para crecer.

jueves, 15 de abril de 2010

EL cristal con que se mira

La mirada de la voluntad es impura y ardiente. El alma de las cosas, la belleza, sólo se nos revela cuando no codiciamos nada, cuando nuestra mirada es pura contemplación.
Si miro un bosque que pretendo comprar, arrendar, talar,usar como coto de caza o gravar con una hipoteca, no es el bosque lo que veo, sino solamente su relación con mi voluntad, con mis planes y preocupaciones, con mi bolsillo. En ese caso el bosque es madera, es joven o viejo, está sano o enfermo. Por el contrario, si no quiero nada de él, contemplo su verde espesura con “la mente en blanco”, y entonces sí que es un bosque, naturaleza y vegetación; y hermoso. Lo mismo ocurre con los hombres y sus semblantes.

El hombre al que contemplo con temor, con esperanza, con codicia, con propósitos, con exigencias, no es un hombre, es sólo un turbio reflejo de mi voluntad. Le miro, consciente o inconscientemente, con sonoras preguntas que le disminuyen y falsean: ¿Es accesible, o es orgulloso? ¿Me respeta? ¿Puedo influir en él? ¿Sabe algo de arte?.
Los hombres con quienes tratamos, los vemos a través de mil preguntas semejantes a éstas y creemos conocer al ser humano y ser buenos psicólogos cuando conseguimos descubrir en su aspecto, en su actitud y conducta aquello que sirve o perjudica a nuestros propósitos. Pero ésta convicción carece de valor, y el campesino, el buhonero o el abogado de oficio son superiores, en ésta clase de psicología, a la mayor parte de políticos o científicos. En el momento en que la voluntad descansa y surge la contemplación, el simple ver y entregarse, todo cambia. El hombre deja de ser útil o peligroso, interesante o aburrido, amable o grosero, fuerte o débil.
Se convierte en naturaleza; es hermoso y notable como todas las cosas sobre las que se detiene la contemplación pura



Herman Hesse, Mi credo